La noche Quijotesca
The night
miércoles, 21 de mayo de 2008
La cita de nuestros inconcientes
miércoles, 9 de abril de 2008
Una gota de mis ojos.
como si fuere la última
de este río.
Cae el pétalo de frío
por aquella sombra de tu cuerpo.
Corre el aguacero
Junto a mi almohada,
corre el aguacero
frente a la envidia de mi tierra
desolada.
Se sumerge en este hastío
mi conciencia disgregada,
por aquella angustia
que te tiene separada
de mi;
de cada beso que no te doy,
de cada caricia que no comprendes.
Cae una gota de mis ojos
por la culpa de mis inevitables sentimientos,
camina por mi mejilla mohína
el sudor de mi dulce tormento.
Derramo mis lágrimas esta noche
por nuestro amor muerto,
pues ese idilio que ya no existe
me sació de recuerdos.
miércoles, 26 de marzo de 2008
Lamentos en una casita vacía
a nublar mi mente de inocencias fugaces,
la venda, transparente como el agua que te baña,
cubre tu cuerpo con lágrimas cautivas de un cielo mohíno.
Ya tus manos se encuentran moribundas
al igual que las añoranzas de mi pasado inexistente
y despliegan de tu vientre la venenosa carne y,
aquellas imágenes de vuestra amante imaginaria se derrumban.
En sólo dos minutos, tu cuerpo, frío se hace con el correr de las horas,
no lo cubres ni con el manto rojo de tus emociones ,
tus deseos caminan por toda la casa, y los míos te buscan;
te disipas en la pena del agrio vaivén, te mojas,
afuera llueve, no obstante, es por el hecho de tus cálidas lágrimas.
Te sientas en el sofá de la casita vacía,
ésta llena de melancolía te escucha, una vez más,
cuentas tus temores, tus sueños, cuentas sobre tu infame pasado,
te viertes en la dulce condena que recala hondo
en el desorden de tu pensamiento caótico]
Sueña triste y decaída esta cuidad de fantasmas,
el colosal invierno se anticipa, derrumba tu morada,
caen al suelo tus relojes del tiempo,
se elevan tus anhelos y vuelven a caer,
tropiezas con tus sueños, caes al averno.
Sigue lloviendo, ya es primavera, tu cuidad se despeja,
y tú ahí, allanada con las mismas canciones bélicas
que invaden el mundo interno de tu solitaria constelación.
Tú, en las manos del universo, interrumpes mi trayectoria;
postrada te encuentras, pensando en aquella traición,
en el sofá recae tu condena y la muerte te avasalla con el roce sutil
de su velo, te amarra a sus pies, gritas, clamas perdón,
en una metafórica súplica al dios, que nunca imploraste.
Atada al mismo lugar de tus fascinantes pasiones,
recuerdas llena de júbilo lo que enrostra tu vida,
la pena de estar ahí, sentada y sola bajo la luna,
en el sillón de de la calma infinita, el tiempo pasa más lento,
los minutos y segundos nunca se acaban.
-¿Por qué corres?- ya no tienes salida, la inmunda melancolía
te agobia al moverse en el sedoso sofá, ¿y tú, no me reconoces?,
no enfrentas la agridulce mentira de tus sueños frustrados,
caes al suelo, te levantas, vuelves a bailar con la danza sepulcral
de los ángeles que cayeron, al igual que tú, del cielo al infierno
por no reconocer sus culpas y sentimientos.
Lloras, -la poesía ya no es tuya-, te recuestas y
drogada de melancolía cierras tus ojos. Ya no sientes nada,
palpas las añoranzas y tu conciencia te traiciona.
Se escucha un lamento, tu voz que me habla tenuemente, ¡ja!
pero no me vez, no obstante, me buscas en tu pasado
y tampoco me encuentras, me buscas en tu cuerpo
pero no me sientes, observas aquellas fotos, lees mis cartas
y buscas los mismos poemas de Borges que te solía leer.
domingo, 23 de marzo de 2008
Preámbulo
quien era mi mejor cómplice en aquel momento de intimidad.
Dulcemente besé su mejilla y mi rostro se incendió de timidez
en un instante. Mis ojos inquietos miraban mis manos,
que escondían la humedad provocada por los nervios.
Él dejó volar un par de palabras, yo me acerque más
y dejé que mi aroma invadiera los centímetros que quedaban
entre nosotros. Mi mejilla se refugió en su hombro y mi espalda
entre sus brazos, mi piel vibró bajo sus dedos y mi vientre danzó
al ritmo de su corazón, mi voz susurro mil palabras, y su
respiración acarició mi cabello... Ambos cuerpos temblaban
extrañamente en una noche de verano, el calor no era suficiente
para calmar la fría incertidumbre de lo que vendría...
Los minutos pasaban y mis labios no resistían la amarga distancia;
suavemente se posaron sobre sus labios y juntos endulzaron
aquel momento. El manto de pasión que nos cobijaba se arrimó
a nuestra piel y una hermosa melodía nos envolvió de melancolía,
la ternura invadió aquel lugar, el temor se quedó en el ayer,
y fundido en una frase el amor se dejo caer.
miércoles, 27 de febrero de 2008
Nosotros
Ya es tarde y la luna casi se apaga.
una sombra negra en el cielo la cubre,
pero sigue ahí, latente a las miradas
de nosotros
Ya es tarde y mi luna amiga
está a punto de eclipsar, para así
pasar a ser nuestra luna
nueva.
La luna nueva… esa nueva luna
que vuelve a nacer, con su cara nueva,
con su cuerpo,
con sus cráteres más pronunciados
a la visión humana.
Esa nueva luna, que con su sonrisa leve
hace más blanco el blanco color
de sus
sentimientos.
Redondo color gris es el que observo;
El agua empapa mi boca,
que besa tus labios
en la imaginación de nuestra noche.
Esta noche, tú al lado mío
observando el cielo negro y
contando las estrellas, pues son pocas,
pero ahora estás aquí,
al lado
mío.
Nosotros vemos la noche, y la noche
nos cubre con su manto frío
de estrellas y cometas,
iluminando nuestro eclipse
lunar y destellando el nacimiento
de una nueva
luna.
lunes, 7 de enero de 2008
Que nadie se entere
Afuera yace la luna, nuestra conversación ya es historia. Hablamos un tanto.
Las imágenes navegan en el más allá y yo aquí sentada bajo esta lúgubre noche pensando en lo que vendrá y, al amanecer los deseos se encontrarán sepultados en el cuerpo de otra mujer, que clamará el placer gobernante en aquél cuerpo ardiente.
Un Lento, sólo uno. Bailemos un lento melancólico en nuestra noche, para que cesen los deseos profanos de mi cuerpo puro. Ya no guardo recuerdos. Ya no existo.
Hablemos de la noche. La noche y digámoslo así, es poesía, que narrada de la mejor forma, no la hace más bella que el amor. A ti. Hablemos de la noche, hablemos del deseo. El deseo es la satisfacción de la angustia, que reencarnada en mi cuerpo y en el de vosotros hacen perder el sentido del amor y del tiempo . Decir te amo es fácil, sentirlo no.
Hablemos de amor, hablemos de nosotros, hablemos de la vida cíclica. ¿Por qué volver si sigue siendo lo mismo? Hoy estoy inmerso en mi noche. La llamaremos "La noche cíclica" donde vuelven los recuerdos más oscuros de mi vida. Recuerdos que profundizan la llaga que malherida dejó mi esperanza.
¿Hablemos? o dejemos que nuestras vidas sigan ese camino lato, el que anochece y atormenta mis sentimientos cada vez que te siento cerca de mis sentimientos. No hablemos de sentimientos, ya están truncados, separados como los pliegues de nuestras olvidadas almas. Sigo siendo pequeña, sigo sintiendo, sigo recordando lo que fue y no fue. Sigo triste, abandonada en el desierto sepulcral del amor.
Bueno, hablemos de amor, pero que sea muy despacito para que nadie se entere que yo también tengo corazón. Hablemos de lo no permitido, rompamos las reglas del juego, pero que nadie se entere, lo repito una vez más, que está escribiendo un doble "Amor".
domingo, 16 de diciembre de 2007
Lento melancólico II
como erosiona la piel al tacto con ella;
una lágrima cae por la mejilla
y el cigarro más rápido se consume.
Mis pulmones agitados se encuentran
con el pasar de las horas,
el corazón aumentó sus pulsaciones
en el vacilar de su melodía.
¡Afuera llueve!
Mis pies, cansados por el peso del alma
se derrumbaron al suelo,
mojados por el agua que inundaba
aquella, mi habitación nostálgica.
¡ El cielo llora !
Mi cama se empapó de sudor al besarte,
las paredes no existieron, pues
se derrumbaron al yo tocar tu cuerpo
que tibio descansaba junto al mío.
Las ilusiones gobernaron nuestro camino
que recorrimos juntos de la mano,
en busca de un nuevo destino
el catalejo guió nuestro barco.
¡ Afuera llueve y el cielo llora !
Por la felicidad de dos amantes
que se conocieron bailando
un lento
melancólico.
Mumuki
Octeto Piazzolliano
Café, 1930
Y sintieron ese amor mutuo
cuando la complicidad los gobernaba.
Ese apasionamiento loco, por el otro,
provocó desconsuelo.
Esa lúgubre noche,
a media luz, aquella nostalgia
cuando se despidieron y rompieron
sus sueños porque que uno ha de partir.
Esta despedida, la tercera;
la misma situación que se ha vuelto
repetir,
en este fatídico sueño decreciente,
se volvió reiterado,
aplastado,
acostumbrado a divulgar
mis sentimientos y emociones con
el mundo extranjero.
Volvimos a caer de nuevo
a los pies de nuestras almas.
Vi tropezar tus anhelos,
vi engañar tus añoranzas, y decayó
aquel sueño que derrocó al mío esa noche.
Te siento, mi conciencia me traiciona;
palpo tu voz, acaricio tu alma,
se pudre tu mirada, y tus suaves manos
sienten el agua más fría.
- ¡ ya te vas ! -
Otra vez en tan poco tiempo; regresas…
La misma historia,
la misma melancolía,
la misma cantidad de cigarros consumo
por mi nerviosismo.
Vuelves y te vas; una vez más,
como en nuestro juego sarcástico,
en nuestra fiesta sexual;
dos cuerpos se unen,
dos almas se disgregan,
dos personas se anhelan, en torno a un café,
en 1930.
Gorín inglés
Piazzolla concert